Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa de Chàtelet (1706-1749)

Aunque sus contribuciones son en gran parte pasadas por alto en los libros escolares fue la figura femenina más importante en la física durante la época de la Ilustración en la Francia de principios del siglo XVIII

Hija de Louis Nicolas Le Tonnelier de Breteuil, un cortesano del rey Luis XIV, su padre se dio cuenta de su brillantez desde muy pequeña y decidió que estudiara, a pesar de que su madre nunca estuvo de acuerdo. Fue un acierto facilitarle los estudios, ya que además de hablar cuatro idiomas con fluidez (alemán, italiano, latín y griego) aprendió música (tocaba el clavicordio), danza, y matemáticas. Además, su casa era visitada con frecuencia por los científicos más importantes de la época, lo que despertó su interés por la física.

A pesar de su brillantez intelectual, Émilie contrajo un matrimonio por acuerdo de las familias en 1725 a los 19 años con con el marqués Florent-Claude du Chastellet, un distinguido oficial del ejército. Tuvieron tres hijos, y tras el nacimiento del tercero llegaron a un acuerdo para mantener vidas separadas aunque manteniendo el hogar familiar.

En París desarrolló una intensa vida social, siendo calificada de libertina, ya que frecuentaba el teatro, la ópera, las tertulias y apostaba en juegos de azar (aprovechando su talento para las matemáticas). Además, entre sus amantes se contaban el duque de Richelieu (conocido libertino y sobrino del famoso cardenal) y los matemáticos Maupertuis y Clairaut, que además fueron profesores suyos. Aunque su amante más duradero y conocido fue Voltaire con el que mantuvo una relación amorosa e intelectual que duró 15 años. Publicaron obras sobre física y matemáticas, y reunieron una colección de 21.000 libros.

En aquella época, las reuniones de la Academia de las Ciencias francesa eran el centro de las dicusiones científicas, pero no se permitía el acceso a las mujeres. Tampoco se permitía su acceso a las cafeterías, donde también se discutía acerca de temas científicos. En 1734 fue rechazada al intentar acceder al Café Gradot (famoso por sus reuniones de matemáticos, astrónomos y físicos) y una semana después de presentó disfrazada de hombre para poner en evidencia una regla tan ridícula. En esa ocasión se permitió su acceso y fue atendida correctamente.

Al ser excluida del mundo científico por su condición de mujer llevó adelante sus propias investigaciones en secreto.

Así, en 1737, presentó su trabajo Dissertation sur la nature et la propagation du feu (Disertación sobre la naturaleza y la propagación del fuego) a un concurso patrocinado por la Academia Francesa de Ciencias. En él sugería que los diferentes colores de la luz aparecen debido a diferentes potencias de calentamiento y anticipaba la existencia de lo que hoy conocemos como radiación infrarroja. Aunque no ganó el concurso su trabajo fue publicado y empezó a ser mejor vista por la comunidad científica

En 1738, Émilie y Voltaire escribieron conjuntamente Eléments de la philosophie de Newton (Elementos de la filosofía de Newton). En aquel momento muchos científicos franceses se decantaban por la filosofía de Descartes frente a la de Newton. Emilie y Voltaire explicaban la astronomía y la óptica de Newton de una manera clara para un amplio número de lectores franceses. En el libro solo aparecía el nombre de Voltaire, pero este reconoció la autoría de Émilie.

Pero su mayor contribución a la ciencia fue la elucidación del concepto de energía y su conservación. En 1740, publicó Institutions de physique (Lecciones de la física). Aunque lo presentó como una revisión de las nuevas ideas en materia de filosofía natural, para ser estudiados por su hijo de trece años de edad, en realidad era un amplio tratado en el que incorporó y trató de conciliar las ideas de los principales pensadores de su época: se decanta por la física de Newton frente a la de Descartes pero considera que la importancia que da Newton al momento lineal es excesiva, atreviéndose a corregir a Newton, y combinando las teorías de Leibniz y las experiencias de Willem’s Gravesande (considerado como el descubridor de la energía cinética e inventor del Anillo de Gravesande) para decantarse por el concepto de vis viva introducido por Leibniz, y mostrando que la energía de un objeto es proporcional no al producto de su masa por su velocidad, sino al producto de su masa por el cuadrado de su velocidad.

A los 42 años, Émilie se quedó embarazada como resultado de su relación con el poeta Jean François de Saint-Lambert. Sabiendo que probablemente moriría, comenzó a trabajar 18 horas al día con el objetivo de completar la que se considera su obra magna: una traducción del latín al francés de Philosophiae naturalis principia mathematica (Principios matemáticos de la filosofía natural, 1687) de Isaac Newton. Logró su objetivo antes de morir y, más que limitarse a una simple traducción, Émilie añadió extensos comentarios, ejemplos y aclaraciones que facilitaron la comprensión de las ideas del texto original (Newton no destacó por su capacidad didáctica). Finalmente el niño nació, pero Émilie murió en 1749 con 42 años, poco después del nacimiento, como consecuencia de una embolia.

La obra fue publicada diez años más tarde, cuando el regreso del cometa Halley provocó un renovado interés en la mecánica de Newton. El libro de Émilie fue durante muchos años la única traducción disponible en francés de los Principia de Newton. Además, su notación matemática moderna ayudó a difundir la nueva física.

FUENTES

http://radicalbarbatilo.blogspot.com.es/2016/08/emilie-du-chatelet-la-luz-hecha-mujer.html

http://www.um.es/docencia/barzana/BIOGRAFIAS/Biografia-Emilie-Chatelet.php

https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89milie_du_Ch%C3%A2telet

 

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